pastitos varios

Sunday, December 18, 2005


MOCHILA AMARILLA.



Durante casi un año y medio Amanda me decía que tenía que conocerlo, que era la persona que durante tantos años estaba buscando, yo no lo tomé mucho en cuenta, al pasar más de un año lo conocí, y a decir verdad me pareció una hombre bastante diferente a los demás, un poco loco quizá, pero esa locura agradable fue encantando de a poco este frío corazón, hombre inteligente,sensible, interesante y preguntón, hombre atractivo, y lo peor de todo que me dejó callada, y eso ha decir verdad me sorprendió.


Al pasar los días lo eché de menos, necesité de él sin saber por qué. Quise tenerlo a mi lado nuevamente y esta vez para siempre, lo retuve en mis retinas y una y otra vez la imagen de sus ojos mirando mis labios me estremecía el cuerpo por completo.
Así lo fui necesitando a cada día, quería saber de él, estaba desesperada por alguien que ni siquiera conocía bien, no fue más que una agradable conversación y unos cuantos tragos entre nosotros dos, no dando espacio al resto que quería entrar en nuestra conversación.... Un instante mágico para mi, no lo sé si él lo disfrutó de la misma manera.


Lo vi nuevamente hace solo unos días, no quería volver a verlo ya que ese desconocido removió cierta parte de mi ser que nadie había podido abrir y eso no me gustó para nada, no me gustó sentir esa sensación de comezón en el estómago, me complicó saber que tenía que saber mirarlo a los ojos nuevamente y que pasaran por mi mente todas las sensaciones que sentí de un ser totalmente desconocido y ajeno a mi naturaleza, ajeno a mi ambiente, ajeno a mi.... - Por qué? -no lo sé!.-


Cuando me dijo Amanda que iba juntarse con él y me invitaba para que lo viera nuevamente, incluso me dió mucha rabia saber que él ocupaba parte de mi diario pensar y sentir, por que él tenía que aparecer en mis pensamientos??, por qué en mis sueños era él, el personaje principal?!, -que ridiculez!!!! -decía para mi, al fin y al cabo asistí, fui no de muchas ganas no quería volver a verlo, había cambiado muchas cosas en mi en tan solo unos días, pensé que iba a darse cuenta de aquello y se iba a reir en mi cara, o quizá yo le quería reprochar del por qué apareció y descolocó mi vida en tan solo un instante?!.


Llegué al lugar y estaba allí, mis anteojos no se movieron, lo saludé en la oscuridad del minuto, no quería que me viera a los ojos y mis gafas eran la escusa perfecta. Me saludó bien, me senté y fingí estar molesta con mi trabajo, con todo lo del acontecer diario de aquel día, pero no!, no me molesté por eso, estaba enojada conmigo misma por estar ahí, por querer nuevamente sentir esas idioteces exquisitas dentro de mi. Me di cuenta que volvieron a florecer dentro de mi, me disgusté conmigo misma por disfrutarlo, en fin me faltaban palabras, titubeaba al hablar, se me confundían las ideas, se me olvidaba lo que quería decir, no era consecuente con lo que hablaba y pensaba, un desastre total, si no se había fijado en mi la primera vez, menos lo haría ahora, ahora cuando ni yo misma entendía lo que hablaba y a lo que quería llegar con la conversación.

Luego Amanda tuvo que dejar el lugar y despidiéndose le dijo a él, "Tú la vas a dejar", al segundo se me pararon los pelos al saber que iba a quedar sola con él, no por que pudiese pasar "algo", sino por que no sabía que hablar, mi mente se puso en blanco y los nervios empezaron a humedecer mis manos....... respire y me dije "suerte, ojala no sigas echando a perder mas las cosas". Para resumir a los cinco minutos nos fuimos caminando, pero en el camino las cosas cambiaron un poco se me acabó la imaginación por completo, y mis monosílabos fueron las respuestas durante el trayecto, él haciendo un completo análisis de mi y yo nerviosísima de ver que mi intento de análisis no resultaba para nada, él mirando mis labios, yo queriendo morir y ridiculizada ante mi al ver el espectáculo tan bochornoso y lo más terrible que la principal actriz era yo.

Cuando me despedí y subí al bus no quise mirar atrás, me hubiese gustado que al igual que en las películas o en en esas novelas de amor, que él me bajara fuertemente del bus y me cobijara entre sus brazos y sellaramos ese ridículo espectáculo con un beso no apasionado, pero de esos besos en que sabes que eres importante para la otra persona, o quizás yo hiciera parar el bus, me bajara y corriendo llegaría a él y con un beso le hiciera saber lo mucho que me importa y que se diera cuenta que todo lo ridículo que quizá fui, fue por la sencilla razón de que es alguien que necesito. Pero nada de eso pasó, subí al bus, pagué al chofer, caminé por el pasillo sin mirar afuera, me senté y el bus partió...........


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